Colocas la carta escrita a mano por Rose y las flores frescas al lado de la lápida. Mirando la lápida que silenciosamente mira hacia el mar, recuerdas las palabras de Rose y suspiras diciendo que realmente es una historia de amor trágica y hermosa.
De repente, una cálida brisa marina sopla, acariciando suavemente tu mejilla, como si los pensamientos de Rose se hubieran transmitido. El chico de aquellos años está respondiendo cálidamente a través del viento del mar. No sabes por qué, pero tus ojos se humedecen un poco.