"Si no hubiese sido tan descuidada, podría haber ido con Lyon a luchar contra esos monstruos", oyes a Cylice decirse a sí misma mientras se venda una herida en la pierna.
"¿Eh? ¡Tú no eres parte de los refuerzos del Anciano Bania! Bueno, no importa; seas quien seas, presiento que estás de nuestro lado", dice Cylice al notar tu presencia de repente.
"Hace un tiempo, el Anciano Bania percibió una poderosa fuerza maligna en esta cueva. Cuando lo averiguó, Lyon se presentó voluntario para investigar. ¿Podrías ir a ayudarlo, por favor? Sospecho que ahí dentro se oculta un monstruo muy poderoso". Los ojos de Cylice revelan su preocupación.